La construcción evoluciona gracias a la aparición y puesta en práctica de nuevos programas informáticos.

 

En un sector como la construcción, en el que intervienen profesionales de distintas disciplinas, las herramientas digitales colaborativas son la clave para alcanzar la industrialización y alejarse de prácticas obsoletas. Esta evidencia podemos cuantificarla: las herramientas colaborativas permiten ahorrar hasta un 33% en el gasto de mantenimiento de edificios a lo largo de la vida de estos, reducir un 40% en los riesgos generales e incrementar la calidad general de los proyectos en más de un 50%.

 

Es por eso que es de suma importancia el Modelado de Información de Construcción, BIM (por sus siglas en inglés). Es una herramienta tecnológica que se utiliza en la gestión de proyectos de construcción e ingeniería, a través de un modelo digital 3D, indispensable para profesionales de la arquitectura, construcción, aparejadores e interiorismo.

 

 

 

 

 

A pesar de que pueda parecer una tecnología surgida en el siglo XXI, este software tiene su origen a finales de los años 70 y principios de los 80, en EEUU. La primera versión la desarrolló Sigma Design International (Lousiana). En Europa, Graphisoft (Hungría) fue pionera en aplicar el concepto BIM.

 

Al BIM se lo define también como un modelo del edificio basado en datos, un proceso de representación a través del cual se pueden visualizar todas las fases de proyecto y construcción a partir de diversas dimensiones. Como resultado, optimizamos el proyecto, consiguiendo una mejor comunicación, colaboración y simulación.

 

Ahorro, mayor productividad y sostenibilidad

 

Esto se logra al combinar a la vez todos los factores que entran en juego en un proyecto con elementos en 3D: tiempo de ejecución, durabilidad, sostenibilidad y coste económico. Hasta la llegada de BIM, se plasmaban en diferido a lo largo del proceso constructivo, es decir, en documentos diferentes y en momentos distintos. Gracias a BIM, podemos trabajar a partir de una base de datos central y en tiempo real, un sistema que permite controlar todos los detalles del ciclo vital completo del edificio y, lo más importante, prevenir errores antes de saltar de lo virtual a lo real.

 

Países como Reino Unido, Países Bajos, Escandinavia y Francia están bastante avanzados en el uso de BIM y hoy en día ya ven los excelentes resultados que este les ofrece.