La digitalización es uno de los principales retos para las pequeñas y medianas empresas.

 

El mundo vive un proceso de creciente digitalización, que si bien promete grandes beneficios, también genera mucha incertidumbre. ¿Cuál será su futuro? Aunque las expectativas globales son promisorias, por ahora la digitalización deambula entre las ventajas de negocio y los retos tecnológicos.

 

 

 

 

Un estudio realizado en Europa por la compañía nipona Ricoh, muestra que las medianas empresas ven en la digitalización un proceso contrastante. Más del 90% de estas firmas cree que el uso de plataformas y dispositivos digitales se traducirá en numerosas ventajas de negocio, pero no sin antes enfrentar desafíos.

 

Uno de los más importantes es, sin duda, entender que la digitalización no es sólo una tendencia tecnológica, sino una etapa de cambios profundos, que exige a personas y empresas abrirse al aprendizaje constante y al análisis de factores que no están bajo su control, pero sí pueden incidir en su desarrollo, tales como el clima socioeconómico y el apoyo gubernamental.

 

En México existen datos interesantes sobre el plano digital. En 2016, el sector industrial incrementó 8% su nivel de digitalización, lo cual es importante si consideramos que, de acuerdo con la firma de innovación Siemens, la adopción de herramientas digitales puede aumentar las tasas de productividad industrial hasta un 20%.

 

Pese a este indicador, la digitalización de las empresas mexicanas no se encuentra en los niveles óptimos para promover una escalada en la capacidad productiva del país. Las causas son diversas, pero entre las más relevantes están: la falta de información sobre tecnología, el miedo a que la adopción digital no genere un retorno de inversión y la ausencia de un entorno empresarial con condiciones de competencia equitativas para todas las empresas, entre otros.

 

La velocidad con la que los negocios puedan resolver esta clase de retos será proporcional a los beneficios que la digitalización puede ofrecerles, desde: agilizar sus procesos productivos hasta acceder a nuevos mercados, en tiempo real y sin limitaciones geográficas.