Nuevas inversiones, programas de vivienda y una mayor actividad inmobiliaria muestran señales positivas para la construcción ecuatoriana. El desafío es determinar si este impulso podrá convertirse en crecimiento sostenido.
Después de varios años de desaceleración e incertidumbre, la construcción vuelve a mostrar movimiento en Ecuador.
Según cifras presentadas por Daniel Elmir, entonces viceministro de Desarrollo Urbano Sostenible y Vivienda, durante el conversatorio “Panorama económico del sector de la construcción”, el sector movilizó cerca de USD 2.450 millones durante 2025 y registró un crecimiento cercano al 8%.
Las cifras son alentadoras, pero plantean una pregunta clave para 2026: ¿estamos frente a una reactivación sostenible?
Vivienda y financiamiento impulsan el sector
El acceso a vivienda y las alternativas de financiamiento aparecen entre los principales motores de esta recuperación.
Programas habitacionales, crédito hipotecario e incentivos para vivienda de interés social buscan estimular la demanda y activar una extensa cadena productiva que incluye materiales, transporte, servicios técnicos, profesionales y mano de obra.
El sector privado también observa nuevas oportunidades, especialmente en el mercado residencial y de primera vivienda.
El movimiento se extiende a distintas ciudades
Quito y Guayaquil mantienen una importante actividad inmobiliaria, con nuevos desarrollos residenciales y proyectos en zonas de expansión.
El movimiento también alcanza ciudades como Manta, Cuenca e Ibarra, donde avanzan proyectos residenciales y de vivienda social.
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