“La felicidad no llega sola, sino que se la alcanza con mucho trabajo y sobre todo con la bendición de Dios, quien con su amor y cuidado nos permite ser mejores cada día”.
Félix Densy Pacheco, carpintero metálico, se considera un hombre humilde y que no cree en imposibles. Tiene enraizado por lema: “cuando se trabaja con positivismo y lleva a Dios en el corazón, todo puede lograrse”.
Este guayaquileño, de 52 años de edad, ha trabajado 36 de ellos en lo que llama “el digno oficio de la cerrajería”, que hoy es más conocido como carpintería metálica. A su criterio le ha ido muy bien, “tanto que a pesar de las distintas crisis que se han presentado en el país”, continúa adelante con su pequeño taller artesanal, ubicado en Alejo Lascano 1018 y García Moreno, en el centro de la Perla del Pacífico.
Gracias a su experiencia en el citado oficio, sumados a los conocimientos de soldadura, fabrica todo tipo de estructuras metálicas, rejas, cubiertas, puertas, ventanas, soportes para aire acondicionado, cerramientos, entre otros. Todos con un excelente acabado y gran resistencia, tal como lo avalan sus clientes.
Para dar forma a las distintas creaciones, Densy pone en práctica las diferentes técnicas que ha aprendido, como el oxicorte, que se utiliza para la preparación de los bordes de las piezas a soldar cuando son de espesor considerable y para realizar el corte de chapas, barras de acero al carbono de baja aleación u otros elementos ferrosos.
Su secreto
Confesó a El Oficial que el secreto de su éxito radica en rodearse de buenas amistades y gente que lo aprecie. “Ellos con sus consejos me permitieron conocer más de la profesión y tener don de gente”, remarca.
Finalmente, a los jóvenes que desean ser cerrajeros, recomendó que se preparen, tomen cursos y no se rindan, de ese modo les irá de lo mejor en esta labor.